
Cuando La Tierra Tiembla
Cuando la tierra tiembla
En las últimas semanas, diferentes lugares del mundo han vivido momentos de gran dolor a causa de los terremotos. Venezuela, Colombia e Indonesia han sufrido pérdidas, familias sin hogar y comunidades llenas de incertidumbre. Ante estas noticias, nos detenemos y nos preguntamos: ¿qué nos está diciendo todo esto? Un terremoto puede cambiar en pocos segundos aquello que parecía seguro. Nuestras casas, nuestros proyectos, nuestras cosas y nuestros planes pueden desaparecer. Nos recuerda que muchas de las seguridades en las que apoyamos nuestra vida son frágiles.
Pero, en medio del dolor, también aparece algo profundamente humano: la solidaridad y la esperanza.
Personas que ayudan, que comparten, que acompañan y que, aun habiéndolo perdido casi todo, encuentran fuerzas para volver a empezar. Quizá ellas tienen algo que enseñarnos. Nos recuerdan que la vida no está solamente en lo que tenemos o conseguimos. Está en el encuentro, en una mano tendida, en acompañarnos y en vivir plenamente el presente.
Muchas veces estamos preocupados por lo que todavía no ha sucedido y olvidamos el momento que tenemos delante. Sin embargo, el presente es el lugar donde podemos amar, escuchar, agradecer y servir.
Cuando la tierra tiembla, también puede temblar algo dentro de nosotros. Nos recuerda nuestra fragilidad y nos invita a preguntarnos:
¿Sobre qué estamos construyendo nuestra vida?
Como Misioneras Siervas del Espíritu Santo, queremos estar cerca de quienes sufren, acompañar sus caminos y aprender de quienes mantienen viva la esperanza en medio de la dificultad. No podemos evitar todos los terremotos de la vida. Pero sí podemos decidir cómo queremos estar cuando la tierra tiembla: acompañando, compartiendo, sosteniendo y confiando.
Vivamos el presente, agradezcamos lo que tenemos, cuidemos a quienes están a nuestro lado y mantengamos viva la esperanza.
Porque, cuando todo parece tambalearse, descubrimos que lo verdaderamente importante no son las cosas que podemos perder, sino el amor que somos capaces de compartir y la esperanza que somos capaces de mantener viva.
